Escuchando una bella sinfonía
elevo mis pensamientos al cielo
admiro maravillas en el hielo
que muchos visitarán algún día.
Allí perdí lo que tanto dibujé
entre hermosas melodías del viento
bailando entre montañas un portento
y el concierto de Aranjuez imaginé.
El barco navegó sí, suavemente
la calma arrobó alma y cuerpo
me quedaría allí simplemente
La sal impregnó mis entrañas
y mejoró cada célula interior
luna nueva a mí cada mañana.
martes, 16 de agosto de 2011
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